Impacto y relevancia
Formación para catequistas

El objetivo de esta evaluación externa de proyecto fue determinar hasta qué punto la formación de catequistas en una diócesis rural de Colombia, un país que ha sufrido fuertemente las consecuencias del conflicto armado por décadas, es relevante desde el punto de vista social y eclesial y fomenta cambios positivos. Partiendo de la premisa de que la educación es una clave para la superación de la pobreza y la base para una estructura social funcional, Adveniat apoya numerosos programas de formación y perfeccionamiento. Es por ello que Adveniat tiene un interés primordial en juzgar si estos proyectos alcanzan los resultados propuestos. El proyecto que se presenta a continuación fue evaluado de manera ejemplar teniendo en cuenta su uso en los ciclos de estudio a distancia en el ámbito de la formación de catequistas. Los resultados son presentados de manera anónima.

¿De dónde partimos? / ¿Cuál fue nuestro punto de partida?
La diócesis rural, situada en las costas del Atlántico, en el norte de Colombia, abarca un total de 14.550 kilómetros cuadrados y coincide aproximadamente con los límites de la provincia de Córdoba. Los 1,35 millones de habitantes reflejan una gran diversidad cultural: aquí viven tanto afrocolombianos, como indígenas y los descendientes de inmigrantes europeos. Un desafío es la enorme cantidad de desplazados internos que, ante la violencia del conflicto armado por décadas, huyeron de otras regiones hacia aquí. Aunque los expulsados desde otras partes del país se refugian en la diócesis, la región misma desde el tiempo del conflicto armado no fue ninguna isla de paz. 

Monika Lauer Pérez, referente para Colombia

También aquí se ejerció, y se ejerce aún, la violación de los derechos humanos por todas las partes implicadas en el conflicto. Masacres brutales en la población rural corren por cuenta de los paramilitares, financiados frecuentemente por terratenientes. En alianza con las fuerzas de seguridad estatales, estos combaten principalmente contra los grupos guerrilleros activos en la región (Farc, ELN y EPL). La elaboración de esta herencia violenta y la construcción de una sociedad pacífica son acompañados intensamente por la Iglesia.

La región se caracteriza también por las enormes diferencias sociales. La posesión de tierras se concentra en pocas manos mientras que muchos de los pequeños agricultores y sus familias apenas pueden vivir de la cosecha de minúsculas parcelas de tierra o deben emplearse como peones en las grandes estancias. A falta de alternativas, muchos de estos pequeños agricultores se dedican al cultivo de coca.

¿Qué hemos llevado a la práctica? 
Ya desde 1985, y con un éxito considerable, el obispado forma como catequistas a laicos comprometidos con la Iglesia a través de un curso de cinco años. Desde entonces alrededor de 1.800 hombres y mujeres pudieron habilitarse no solo para el servicio en 75 parroquias sino también para la actividad profesional, a menudo en el ámbito educativo. En el sentido de una pastoral integral, el ámbito de trabajo de los laicos comprende tanto la formación religiosa como el compromiso social. Además, se fomentaron y acompañaron procesos de autoorganización, ayuda vecinal y formación de conciencia. Desde 2012 Adveniat ha apoyado el programa de formación con un total de 69.400 euros.

¿Qué queremos saber?
Adveniat tiene interés en saber qué impacto y relevancia tiene la formación en relación al desarrollo personal de los participantes, a los grupos que se benefician indirectamente del entorno de los participantes, así como también en relación al desarrollo eclesial. Especialmente se debe analizar en qué medida las metas de la formación están adaptadas a las necesidades del contexto eclesial y social, como también a las de los destinatarios. La evaluación incluye, además, la metodología y la didáctica, así como también el impacto social y pastoral.

Estas cuestiones deben ser atendidas desde seis niveles diferentes:

Nivel 1: experiencia de los participantes
Se examina el posicionamiento socioeconómico de los participantes, su motivación y también su disposición a concluir exitosamente la formación. Los participantes deben mencionar los contenidos centrales de la formación y evaluar su relevancia teniendo en cuenta las condiciones de la formación como también el contexto eclesial.
Nivel 2: compromiso de los participantes
Se examina el desarrollo del tanto del compromiso profesional como del compromiso social de los participantes que han completado exitosamente el programa de formación.

Guia para presentar solicitudes

Adveniat apoya solicitudes que reflejan una acción planificada y sostenible, que asumen los „Signos de los Tiempos” y que son fieles a las líneas centrales  el Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Aparecida.

PDF:
Guía para presentar solicitudes a Adveniat

Guías especificas:
Le informamos que existen guías específicas para diferentes tipos de proyectos, por ejemplo programas, construcciones, etc.

Nivel 3: impacto en los grupos de destino
La evaluación debe brindar información sobre los destinatarios del trabajo catequístico, así como sobre sus características y preferencias. Se debe indicar qué repercusión encuentra la capacidad de los catequistas durante y también después de la formación entre el público destinatario y qué efectos pastorales desarrolla.

Nivel 4: análisis de los objetivos de la formación
La pregunta central es en qué medida la formación de los catequistas contribuye, desde el punto de vista del obispado, al logro de los objetivos autoimpuestos. Se debe indagar, además, las estrategias de implementación, así como las condiciones para la aplicación y el logro de los objetivos durante y después de la formación de los/as catequistas.

Nivel 5: análisis de los contenidos fundamentales de la formación
La pregunta-guía es: ¿en qué medida los contenidos fundamentales de la formación se corresponden con las expectativas de los participantes, de los grupos de destinatarios y de la diócesis? 

Nivel 6: análisis del concepto de formación
Finalmente, el programa de formación debe evaluarse en relación a su aplicabilidad en el contexto social de la región y a su orientación intercultural. ¿Es posible transferir el modelo, procedente originalmente del contexto europeo, y adaptado por una renombrada universidad en Colombia, a la cultura caribeña?

¿Qué hemos logrado?
Se puede observar positivamente que la formación, desde la perspectiva de los participantes, repercute favorablemente tanto en el desarrollo de la personalidad, como en las oportunidades profesionales y competencias sociales adquiridas y también en la propia espiritualidad. Especialmente los grupos periféricos, como los indígenas, afrocolombianos y mujeres – que solo tienen un acceso marginal a la formación – se benefician de las oportunidades de recibir una formación superior. Esto se advierte especialmente en el mejoramiento y la estabilidad de las propias condiciones de vida, así como también de las de los grupos de destinatarios en la comunidad. En el sentido de la ‘opción por los pobres’ cristiana, el programa de formación contribuye a superar la pobreza y a posibilitar el desarrollo social del lugar.

Se recomienda profesionalizar la administración del programa de formación para, en el futuro, poder ajustar mejor el propio trabajo a los propios objetivos y medir así los resultados. El análisis de los resultados mostró las razones de la relativamente elevada tasa de estudiantes que abandonan la formación, lo que permitirá introducir medidas que posibiliten un acompañamiento cualificado de los estudiantes. Puesto que la mayoría interrumpe o incluso abandona su formación por razones financieras, se recomienda introducir, en cooperación con Adveniat, un programa de becas. Esto ofrecería a los participantes, por un lado, seguridad financiera y, por otro, conduciría un mayor compromiso en relación a la formación. Al momento de la revisión de los contenidos de la formación por parte de la universidad local debe tenerse con más énfasis en cuenta el contexto político, social y cultural de los participantes, de modo de poder dar nuevas respuestas a los desafíos actuales. Sólo así los catequistas estarán capacitados para fomentar la paz y la justicia social en sus comunidades.

Monika Lauer Pérez, responsable para Colombia
“Para personas pobres y marginalizadas se abren perspectivas profesionales y de vida que, con las que, sin este programa, no se hubiesen atrevido siquiera a soñar. Ver esto me llena de alegría y es para mí un estímulo para continuar comprometidamente con nuestro trabajo”.